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Aún
quedan tipos humanos con madera de héroe
que se arriesgan a nadar contra la corriente.

11
de noviembre 2008
laopiniondezamora.es
- por Rufo Gamazo Rico - Madrid
RUFO
GAMAZO RICO. Con la Transición llegó el destape como "símbolo
de la libertad recuperada", según puntualizó cierto articulista
cobrón ( ojo: co, ) muy tocado de cursilería. No le faltaba
parte de verdad al plumífero: los muchos años de oscurantismo
moralizante habían creado una sociedad reprimida y pacata,
muy distinta de la "decente" preconizada y promovida con
éxito indudable, por el Confucio del páramo leonés. Entonces
hasta las reinonas del celuloide se mostraban confusas ante
las modas aperturísticas; parecían aceptar la puesta en
cueros como un sacrificio; por supuesto, era un sacrificio
lucrativo y por lo tanto, voluntario. El guión se constituyó
en baremo principal de la moralidad para las majas en cueros.
«Sólo me desnudo ante la cámara si lo exige el guión», se
justificaba pudibunda la famosa que acaso había rogado al
guionista que introdujera en el texto un largo despelote
que le permitiera lucir arte y carnes. Tanto se ha abusado
de esta moda del descubrimiento carnal que algún rijoso
ha dicho que se aburre en el cine. Por eso viene a cuento
la cita de Petronio, árbitro romano de las elegancias: «Considerad
-le dijo a Nerón- que impresiona más una mujer desnuda que
doscientas».
No
todos los artistas se doblan ante las imposiciones de la
poderosa industria cinematográfica. En algunos medios periodísticos
se ha dado noticia en estos días del estreno de la película
mexicana "Bella".
Si
como enseñan los maestros, los sucesos son noticiables en
razón de su singularidad y rareza, ésta podría tomarse como
una de las grandes noticias del año: Una película contra
el aborto y a favor de la vida. Aún quedan tipos humanos
con madera de héroe que se arriesgan a nadar contra corriente.
Aún
no he visto la valiente película; juzgo por las reseñas
periodísticas de los que ya han tenido la oportunidad de
conocerla. La crítica, la excelente aceptación del público
y los importantes premios que se le han otorgado son prueba
de que se trata de una producción meritoria. Radica su interés
para el gran público en la circunstancia de una recreación
de hechos reales tan convincente y conmovedora que según
se ha contado, veinticinco mujeres que la vieron desistieron
de su propósito de abortar. La oportunidad del estreno añade
un interés coyuntural. Como es sabido, el gobierno socialista
sigue en su empeño de cambiar la legislación sobre el aborto;
así que el drama cinematográfico "Bella" podría facilitar
contra argumentos a las opiniones, algunas presuntamente
interesadas, de los participantes en la comisión consultiva
nombrada al efecto.
Para
contribuir a la promoción comercial de "Bella" ha venido
a España, Eduardo Verástegui, actor y productor de la película.
Un hombre que ha decido exponer su carrera profesional en
aras de principios morales de indudable valor universal.
Ha contado su caso en largas entrevistas televisivas. Después
de profundas meditaciones y convencido de su deber decidió
no participar como actor en películas que estuvieran en
franco desacuerdo con sus principios morales basados en
el Derecho Natural.
Afirma
que fue consciente de lo que le esperaba: fin de su esperanzadora
carrera, ataques, insultos, rechifla de compañeros y de
viejos amigos. A pesar de todo, aceptó sin dudar un momento,
el coste de la gran empresa de salvar el mayor número posible
de nacituros.
Sin
embargo, puede estar seguro de que muchos de los que lo
vituperan y desprecian por su singular decisión, en el fondo
lo admiran. Es un ejemplo señero de moral en el oficio pues
existen principios concretos de moralidad que conciernen
a la conciencia del hombre en función de su profesión o
cargo público; también el político está sujeto a normas
morales y éticas que le obligan en conciencia. Se ha dicho
que votar es acto moral o inmoral: a elegir. No es necesario
demostrar que no puede tener la misma valoración ética votar
sí o no al proyecto de nueva Ley del Aborto porque no es
igual decir sí a la vida que mostrarse contrario.
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