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3
Mayo 2007
IMPORTANTE:
Debajo de la nota puse nuevamente la entrevista en letras
más grandes
para que la puedan leer con mayor comodidad. Vale su lectura.
Aquí
está nuevamente la nota con letras más grandes
Eduardo
Verástegui:
Valientes y comprometidas declaraciones en
contra del aborto
Su película "Bella" trata de este polémico asunto, que ahora
se debate en México.
"La
legalización del aborto es un holocausto terrible, en el
que están desapareciendo "legalmente" millones de inocentes".
"Yo te digo, como Teresa de Calcuta, que los bebés que no
quieran, te lo juro, que me los den a mí".
"El valor del ser humano, de la vida, no está en que seas
guapo o listo, o retrasado y cojo… ¿Quién limita dónde empieza
o acaba el ser humano?".
El
dice que siempre anduvo tras el éxito, pero la verdad es
que el éxito siempre anduvo tras él. Desde que Eduardo Verástegui
dejara atrás su ciudad de Xicotencatl, en Tamaulipas, a
los dieciocho años, este apuesto hombre desarrolló una multifacética
e internacional carrera como modelo, cantante y actor, convirtiéndose
en uno de los rostros más representativos del "entertainment
business" latino. Cuando sintió que había llegado el momento
oportuno, comenzó a escalar la cima más alta con la que
sueñan la mayoría de los actores: la conquista de Hollywood.
Nada
le hacía sospechar cuando abandonó Miami para instalarse
en Los Ángeles que su alma inquieta iba a llevarle por otros
caminos más allá de las peligrosas distracciones de la fama.
Poco después de sus primeros coqueteos con la gran pantalla,
después de doce años de una frenética carrera profesional
construida con mucha dedicación y esfuerzo, comenzó a sentirse
terriblemente sólo, vacío, sin ilusiones. Así que decidió
cerrar sus increíbles ojos verdes a ese mundo de fama que
durante tanto tiempo le había deslumbrado y miró hacia adentro.
De una conversación acerca de lo que allí vio, surgió esta
íntima y sincera entrevista.
Al
borde del océano Pacífico, en un descanso de su imparable
promoción en los Estados Unidos de su premiada película
"Bella", conversó con ¡HOLA! En exclusiva mientras posaba
para nosotros en un precioso atardecer junto al Pacífico.
Tu
película "Bella", en la que eres protagonista y productor,
ha ganado recientemente el People Choice Award, el premio
más importante del Festival Internacional de Cine de Toronto,
galardón que han recibido otras películas antes de ganar
el Oscar, como "Life Is Beautiful", "Hotel Rwanda", "American
Beauty"… Por no hablar del importante Smithsonian Legacy
Award recibido por el director, también mexicano y socio
tuyo, Alejandro Gómez Monteverde, en la Casa Blanca… ¿Esperabas
todo esto cuando comenzaste la aventura de producir esta
película?
Para
nada, ha sido impresionante… Aún no me lo creo.
¿Cómo
conseguiste involucrar a alguien como Steve McEveety, el
productor de "Braveheart" y "The Passion" como productor
ejecutivo de tu película?
Uno
de los cuatro socios que conforman mi productora, Sean Wolfington,
le conocía y le llamó para pedirle consejo. Cuando Steve
vio la película terminada se emocionó y dijo que quería
ser parte del proyecto. Fue un auténtico milagro porque
él puso en nuestras manos todo el plan de "marketing" que
desarrolló con "The Passion", cuando todos los grandes estudios
de Hollywood le cerraron las puertas.
¿Habrá
un antes y un después en tu carrera tras el estreno en agosto
de esta película?
Sí… Profesionalmente, puedo decir que "Bella" es de lo único
que puedo sentirme orgulloso en toda mi carrera. De hecho,
cuento mi carrera a partir de ahora. Es la primera vez que
siento que hice algo honesto con ella.
Has
estado cuatro años prácticamente retirado y ahora apareces
con esto… ¿Qué ha sido de ti todo este tiempo?
Llevo
cuatro años inmerso en la creación de esta película… No
me sentía nada contento de a dónde iba dirigida mi carrera.
Por mis características físicas estaba totalmente estereotipado.
Como actor, nunca tienes ni voz ni voto en el contenido
de las películas, te limitas a esperar que suene el teléfono
y es difícil, mucho más para decir: "¡Ah!, pues este papel
no me gusta" o "el argumento no casa con mis principios
morales"… Imagínate –dice, suspirando, con esa sonrisa que
roba sin remedio el corazón de sus miles de fans–. Yo empecé
a trabajar a los dieciocho años… Era muy joven, muy inmaduro,
me desenvolví en un ambiente totalmente superficial. Sí,
es cierto que me atraía este trabajo por amor al arte, pero
era un amor muy egoísta, muy vanidoso… Empecé a hacer cosas
como modelo, cantaba en el grupo Kairo, luego hice varias
telenovelas como actor, después me lancé como cantante solista…
En fin, este medio te seduce, es muy atractivo. Pero con
el tiempo, me di cuenta de que no es oro todo lo que reluce.
Después de doce años de tratar de encontrar la felicidad
persiguiendo unos sueños que crees que van a dártela, después
de hacer mi primera película "Chasing papi"…, me sentí totalmente
vacío. Ahí empecé a cuestionarme mi vida… Empecé a preocuparme
y a preguntarme si realmente estaba invirtiendo mi tiempo
en cosas que realmente me importaban. Siempre me fijé en
el tipo de papeles en los que ubican a los latinos en Hollywood,
solemos ser "el malo" de la película, los bandidos, los
traficantes, los ilegales…, los malos… Y si tienes mucha
suerte, el "latin lover", el donjuán, que aboga por el concepto
machista del hombre que se resume en dos palabras: el mujeriego
mentiroso. Y ahí iban dirigidos mis pasos, por ahí venía
yo –y lo confiesa con humildad–: en mi carrera y en mi vida
profesional. Anduve persiguiendo eso durante muchos años,
era mi meta, mi verdad, lo que en la sociedad se ve como
lo "cool", en definitiva, lo que yo pensaba que me traería
la felicidad…
Pero
ocurrió lo contrario…
Me sentía muy inquieto, muy insatisfecho. Con todo lo que
hacía, nada, absolutamente nada me llenaba… Y yo pensaba:
"¿Qué me falta? Seguro que cuando haga este proyecto voy
a sentirme bien", pero tampoco. Terminaba mi siguiente trabajo
y me sentía totalmente vacío. Entonces me ilusionaba con
alguna mujer, qué tal si ando con fulanita o menganita,
pero toda mi vida soñé con casarme y tener hijos, mientras
salía con un tipo de mujeres que yo sabía que por ahí nunca
iba a encontrar a mi esposa… Así que llegó un punto en el
que me invadió el vacío.
¿Y
qué te hizo salir de allí?
En
mi búsqueda por saber qué había más allá de todo este vacío,
empecé a cuestionarme las grandes preguntas que todo el
mundo se hace alguna vez en la vida: "¿Qué hago en este
Universo?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué sentido
tiene todo esto?"… Y en esta búsqueda empecé a frecuentar
otro tipo de gente, otro tipo de ambiente… Verás –dice con
simpatía, después de hacer una breve pausa–. Antes yo no
tomaba nada en serio. Siempre he sido el rebelde de mi familia.
En casa soy el mayor, tengo tres hermanas más pequeñas que
yo. Mis padres son gente sencilla, con unos valores morales
increíbles, con mucha vida espiritual… Sufrieron bastante
cuando dejé mis estudios y casi a escondidas me fui de casa
para perseguir mis sueños en el mundo artístico. Les di
muchos disgustos. Hasta que un día mi madre se hartó y dijo:
"Lo que le digo a este hijo mío, le entra por un oído y
le sale por el otro. Donde no he llegado yo con mis palabras
y mis consejos, las oraciones que voy a dedicarle toda mi
vida terminarán tocando tarde o temprano su corazón". Y
se dedicó a rezar por mí. Así que creo que las oraciones
de mi madre han tenido mucho que ver en todo esto… –dice
riendo–. Ya sabes lo que se dice: "No hay nada más poderoso
que las oraciones de una madre por sus hijos". Después de
ver mi caso, estoy convencido de ello. Todo el cambio que
he experimentado en mi vida, las personas nuevas que se
me acercaron en mi crisis, no me cabe duda que han sido
fruto de las oraciones de mi madre.
Bueno, tampoco sería tan desastrosa tu vida…
Desde
donde la veo ahora, creo que sí lo era. Yo me preguntaba:
"Con todas las posibilidades fantásticas que me ha ido brindando
la vida, ¿he hecho algo bueno, algo digno, algo honesto?
¿Estoy sirviendo para algo?". Me di cuenta que había sido
un egoísta. Que las cosas que me habían hecho avanzar como
un ciego eran la vanidad y la soberbia. Vivía en una contradicción
constante: quería hacer cosas buenas y no las estaba haciendo…
Quería hacer algo que tuviera significado para mí o para
los demás y no lo estaba haciendo. También pensaba: "Si
yo siempre he soñado con casarme algún día y tener una familia
numerosa… ¿qué voy a encontrarme en este ambiente en el
que me muevo que merezca la pena?".
Se
aprende de los errores.
No
cabe duda. La vida es una experiencia. Cuando uno no sabe
lo que quiere, terminas en cualquier lado. Es muy peligroso.
Cuando no sabes dónde vas, acabas en cualquier lugar, accidentalmente,
influenciado por un amigo equivocado, un ciego que sigue
a otro ciego, y luego dices: "¿Cómo terminé haciendo esto
o aquello?, ¿pero qué me trajo hasta aquí si esto no soy
yo?".
Y después de ordenar tus prioridades…
Después
de ordenar mis prioridades, volví los ojos a mi carrera.
Y sentí vergüenza. Sentí que con el mensaje que había estado
lanzando con mi trabajo había ofendido al mundo latino.
Entonces me hice algunas promesas, pero estas dos son las
más importantes: la primera, no volvería a hacer nada que
contradijese mis principios morales, y la segunda, nada
que malrepresentara a mi gente, a los latinos, ni en el
cine, ni en la televisión ni en ningún medio. Somos cincuenta
millones de latinos en este país, la mayoría mexicanos,
donde casi todos tienen familias maravillosas, son honrados,
son trabajadores, tienen unos valores fantásticos… Y todo
eso, desafortunadamente, no lo vemos reflejado en las pantallas:
Hollywood hasta ahora lo ha ignorado porque, como decía
antes, siempre nos dan el papel de malos. En ese momento,
mi vacío, mi inquietud, desaparecieron. Y supe que estaba
encontrando mi camino.
Fue
entonces cuando creaste tu productora independiente…
En
mi búsqueda conocí a gente en el medio que tenía pensamientos
afines a mí… Todos estábamos sorprendido. Hasta los que
después serían mis dos socios más inmediatos, hacía tiempo
que tenían inquietudes como las mías de hacer cosas en el
medio profundas, con un mensaje, y todas las puertas se
les cerraban injustamente por ello. Yo estaba justo en eso.
Quería devolver todas las cosas buenas que la vida me había
regalado, todas las oportunidades que el Universo me había
dado de hacer algo bueno y las había desaprovechado. Quería
hacer cosas con sentido. Quería que la gente fuera a ver
una película y saliera del cine con una lucecita en el corazón,
con ganas de amar más y juzgar menos, inspirados…
¿Qué
te dijo tu familia?
En
un principio, claro, fue un cambio tan radical, que se asustaron.
Cuando un día aparezco y les digo: "A partir de hoy no voy
a hacer nada contra mis principios. Si el precio del cambio
es que vaya a terminar trabajando en mi pueblo vendiendo
tacos, esto es más digno que lo que he hecho hasta ahora.
Si el día de mañana voy a casarme y tener hijos, que mis
hijos estén orgullosos de su padre, y si no llega a irme
bien, si quieren, que me ayuden a vender tacos en la calle"
–dice riendo–. "Eso es un poco exagerado, ¿no?", me dijeron…
Pero les expliqué: "Si voy a llevar una vida íntegra, voy
a ser radical. No me gustan las medias tintas. O eres un
hombre de palabra o no eres un hombre de palabra. Sea quien
sea quien esté detrás del mejor proyecto, no voy a hacer
nada que vaya contra mis principios, porque, si acepto,
es venderme, y volveré a acabar viviendo una mentira".
¿Qué
sientes que has aprendido más de tus padres?
Mi
fe. Es un regalo que Dios me dio a través de ellos. De mi
padre, la perseverancia. A respetar a los demás. Siempre
me dijo: "Sé honesto en lo que hagas, nunca te rindas. De
los cobardes nunca se ha escrito nada. Ve siempre hacia
delante, nunca mires a nadie con desprecio. Si tienes que
mirar a alguien hacia abajo, que sea sólo para tomar su
mano y ayudarle si lo necesita…". En fin, unos códigos,
unos principios, cosas muy simples, pero muy importantes…
De mi madre aprendo a ser humilde, a ser amable. Ella me
dice: "No te creas la última "cocacola" del desierto, un
corazón humilde es bien recibido en todas partes…". Los
dos siempre han velado antes que nada por la unidad de la
familia. Siempre recuerdo cómo medio minuto después de las
peleas entre mis hermanas, ahí estaban mis padres inmediatamente
para hacer las paces, cuidándonos, protegiéndonos… Tuve
una infancia sencilla y maravillosa.
¿Qué
opinas del debate que hay abierto en México alrededor de
la posible legalización del aborto?
Me
siento triste, muy frustrado por lo que está pasando en
México hoy en día. Creo que hay una manipulación tremenda
en la información que se le está dando al pueblo mexicano.
Las leyes no pueden basarse en una mentira, porque el aborto
es un crimen. Es un hecho, es algo científicamente demostrado.
¿Qué nos está pasando en la sociedad? ¿Quién no lo ve? Es
un holocausto terrible, en el que están muriendo "legalmente"
millones de inocentes… Algo tan grave, tan profundo, que
va incluso más allá de cualquier filosofía o religión.
Algunas
personas piensan que la decisión de abortar corresponde
a las mujeres.
Las
mujeres que hagan lo que quieran con su cuerpo… Pero ¿y
el bebé? ¿Qué pasa con el cuerpo del bebé, que no tiene
voz y no puede defenderse? Hace cien años podía haber dudas,
sólo la fe podía alcanzar a pensar que había vida desde
el momento de la concepción. Pero hoy en día es algo científicamente
demostrado, no hay duda. Entonces… ¿Legalizamos los asesinatos?
Además, déjame que te cuente algo muy curioso… La mayoría
de las mujeres que llegan hasta ahí no quieren hacerlo…
Es algo totalmente antinatural. De hecho, te digo que he
visitado algunas clínicas y, cuando platico con las muchachas,
la mayoría de ellas sólo llegan ahí aconsejadas por hombres,
casi ninguna quiere hacerlo, pero tienen miedo, están asustadas,
se sienten solas y sin recursos. Hay que pensar en ayudarles,
nada más. Hay que ayudarles a ver otras opciones. Ahora
dice, adoptando un tono más serio –aún si cabe–, el que
sí sabe lo que está haciendo es el médico. El médico, te
lo digo sin complejos, le duela a quien le duela, el médico
que practica abortos es un carnicero. Porque él sí estudió,
el sí fue a la escuela, él sí sabe lo que hace, él hizo
un juramento de defender la vida, y ahí hay vida y él la
está terminando, él mete las tijeras y corta cabezas. El
aborto va contra todos los principios éticos de la Medicina,
y el que lo practica, lo sabe.
¿Y
si fuera en las primeras semanas de gestación?
¿Antes
del tercer mes sí se puede y ya el cuarto no? ¿Dónde ponen
el límite? ¿Si le crecieron al bebé las pestañas o no? ¿Hasta
ayer sí y hoy no?
¿Qué
tal si hay peligro de que el niño nazca, por ejemplo, con
el síndrome de Down?
Pues
si empezamos a pensar así, en un momento volveremos al régimen
de Hitler. Te mato porque no estás lo suficientemente sano.
¿Qué es eso? El valor del ser humano, de la vida, no está
en que seas guapo o listo, o retrasado y cojo… ¿Quién limita
dónde empieza o acaba el ser humano? No hablamos de una
raza sana, hablamos de la dignidad del ser humano, de la
vida… Esa es la verdadera cuestión. Lo demás es una manipulación
para discutir lo que por principio es indiscutible. –Piensa
unos momentos y añade:– Algunos embarazos llegan fuera del
seno de una familia, o no son fruto del amor, o de una violación…
Hubo un error, un error muy grave por parte de alguien.
Pero para arreglar un error no se comente otro error para
taparlo. No puedes hacer o sufrir algo malo y pagarlo con
algo peor. Si a algo malo le sumas otra cosa mala, el resultado
no va a ser nunca paz y alegría, va a ser algo peor aún.
¿Me explico?
¿Qué
le dirías a una mujer que se esté planteando el aborto como
solución?
Que
no lo haga, que dentro de su vientre hay un bebé que se
muere de ganas de tocar sus mejillas, reírse, decirle mamá
y quererla con todo el alma. Que ya existe una vida que
está creada para una misión. Que no es de ella, aunque venga
a través de ella. Que no es justo bloquearle la visión y
el camino. Que el sacrificio que va a hacer para darle esa
oportunidad al bebé para que salga adelante la vida se lo
va a premiar con un millón de bendiciones. Que tenga esperanza.
Que si piensa que la decisión que está tomando es una puerta
de salida hacia algo que ella piensa que va a ser mejor,
eso es una mentira. No va a ser mejor. Y ya no sólo estoy
pensando en el bebé, también estoy hablando de ella. Si
yo supiera que ella iba a estar feliz…, pero no es cierto.
No hay una mujer que no se haya arrepentido en algún momento
de su vida después de atravesar algo así, o que se justifique,
pero le haya dejado una huella en el alma para siempre.
Que no está sola. Que si necesita ayuda, puede escribir
a una organización que he creado para poder ayudarle. Sólo
le pido que se informe, yo con gusto le ayudo. Que nos envíen
un correo a vida@mantodeguadalupe.com, que con gusto le
vamos a escuchar y a ayudar en lo que necesiten. Que recuerden
las sabias palabras de la madre Teresa de Calcuta. Que en
el aborto hay dos crímenes, el del hijo y el de la conciencia
de la madre, y yo te digo, como ella, que los bebés que
no quieran, te lo juro, que me los den a mí.
¿Vas
a involucrarte en alguna de las manifestaciones previstas
en México antes del referéndum?
Por
supuesto. Se está organizando una marcha el día veintidós
en el DF a la que es muy posible que me acompañe el propio
Steve McEveety. Todo lo que sea con tal de ayudar. Que se
legalizara el aborto en México no es ni mucho menos digno
del espíritu del pueblo mexicano.
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